Siendo dos adolescentes de 16 y 17 años, desde el año 1984 transitamos juntos el camino de la vida. Luego de cinco años de noviazgo decidimos casarnos a fines del ´89.Nuestra luna de miel fue en Argentina en nuestro motorhome, recorriendo la costa atlántica llegando a Ushuaia y luego subiendo por la ruta 40, lo cual significó haber recorrido la Patagonia por toda su extensión : del mar a la cordillera, pasando por lagos, montañas, ríos, estepa, meseta, valles y llanuras. Desde ese primer gran viaje de 35 días de duración, en ambos quedó el gusto por viajar.

Ya Daniel traía consigo un cúmulo viajero importante al haber recorrido en su totalidad nuestro país, su padre fue taxista y como tal conoce todos los rinconcitos a lo que hay que sumarle las anécdotas que ha acumulado a lo largo de su vida. Supongo que el gusto por viajar que Daniel adquirió fue lo que su padre le transmitió.

Yo,(Laura), también venía de una familia viajera, en realidad mis padres disfrutaban viajar a España, de donde eran oriundos y su tierra les tiraba mucho. Así que también yo viví el hecho de armar valijas y planificar viajes. Daniel ,habiendo finalizado sus estudios de Analista de Sistemas siguió sumando conocimientos pero más ligados a la aventura, así fue que hizo el curso de buzo y el de Iniciación a guía AGM (Asociación de guías de montaña.) Años posteriores, al comenzar nuestra actividad hotelera en la localidad de Gualjaina, le sumó los conocimientos de guía baqueano de la zona volcánica de Piedra Parada y alrededores.

Ambos teniendo descendencia de padres y abuelos europeos, nuestro lema siempre fue el SACRIFICIO, TRABAJO Y CONSTANCIA, así fue que cuando decidimos largamos con este proyecto en esta tierra sureña, estas palabras aparecieron inmediatamente en nuestras mentes y aún perduran. Gualjaina, un pueblo de apenas 2000 habitantes se encuentra en el noroeste de la provincia de Chubut .La localidad no era conocida a nivel turístico, apenas unos pocos habían oído hablar de Piedra Parada, situada a 42 kms de nuestra actual hostería, así que el desafío era doblemente difícil: cooperar con el desarrollo del destino y convocar a los turistas a hospedarse en nuestro lugar.

Pero esta historia no la construimos solos, dos hijos varones: Jerónimo y Julián, fueron testigos y partícipes de este DESAFÍO que nos planteamos hace 11 años. Hoy ambos son hombres ya formados y uno de ellos nos ha regalado el título de ´´abuelos´´. La construcción de la hostería no fue de la forma tradicional, sino que se diseñó y pre ensambló en nuestra casa, por nosotros 4, y luego fue trasladada para ser armada definitivamente en el predio que hoy ocupa la hostería, distante 2100 kms.

Este desafío que llevamos a cabo no fue, ni es fácil, pero la presencia y calidez de nuestros visitantes nos dan energía y cuerda para seguir un poco más. Así fue que este verano pasado (2016/2017) emprendimos un viñedo el cual dará sus frutos de acá a 2/3 años y de esta forma nuestros visitantes tendrán el placer de degustar nuestro propios vinos totalmente artesanales y orgánicos. Ellos serán sumados a nuestra gastronomía casera logrando darle un toque único y distintivo en cuanto a los servicios que ofrece la meseta patagónica.

Por estos motivos que les conté y muchos más los invito a que sean parte de nuestro proyecto visitando el oasis que construimos con nuestras propias manos en este lugar de naturaleza patagónica pura.